lunes, 12 de julio de 2010

Sudáfrica y el fin del mundial (o el penúltimo saqueo) - Carlos Angulo


Sudáfrica, tierra de oportunidades, dice la publicidad del mundial. 32 selecciones, siete estadios, una copa, 475 millones de dólares en inversión, 541 millones de dólares en beneficios, casi 4.000.000 millones de hinchas en los estadios y 43.000.000 de sudafricanos, de los cuales un 40% volverá a la soledad y a soñar con un trabajo digno para salir de la misería, luego del 11 de julio.

En este momento imperiosamente, la FIFA subasta ante multitudes de empresarios golondrinos, los derechos de pegarse al espectáculo final por incalculables millones de dólares. Al espectador se lo ofrecen en tercera y hasta en cuarta dimensión. La imagen de la Santa, Teresa de Lisieux, también estará en Sudáfrica, como reinas, reyes y la presencia de lujo de 14 presidentes africanos, sumando al presidente de Brasil, y hasta el fantasma de Willem Pieter Botha, último presidente ícono, artífice y símbolo del Apartheid, como lo llamaba respetuosamente la prensa internacional mediatizada, que murió feliz a los 90 años, sin poder ver esta última felicidad. Quién lo hubiese visto allí, en primera fila, con el mecate con que mandó a ahorcar al poeta Benjamín Moloíse, forrado en terciopelo rojo, sirviéndole como cadena de seguridad personal. La FIFA sólo espera por Nelson Mandela, quien después de estar 27 años preso llegó a ser el primer presidente negro de Sudáfrica, pero sin lograr la liberación definitiva de su pueblo. A sus 91 años, sigue siendo alabado por parte de la izquierda y la derecha mundial. De su tiempo de militante del Congreso Nacional Africano, sólo queda el Museo del Apartheid, donde se precisa como los europeos fueron sometiendo a los sudafricanos a través de asesinatos, cárcel y discriminación, los mismos que serán el centro de atención en la gran final. Tres millones de personas ya sumaba la asistencia en la semifinal de la copa del mundo, cuántos negros africanos asistieron no se sabe, cuántos visitaron el Museo del Apartheid tampoco se sabrá.

La información:
Miles y miles de toneladas de periódicos informan, innumerables radios lo dicen a través de gandolas de palabras; y los mercaderes de la televisión pasean esta fiesta exclusiva de 450 privilegiados vip, sonsacando de sus casas, a los incontables viajeros que colapsaron las agencias de viajes, para ver a los héroes que le hacen olvidar sus frivolidades personales y sus tragedias colectivas. La casa de Mandela, un documental en primera plana, los sitios turísticos ofertados a borbotones, tal vez comerán y dormirán estos 450.000 turistas en los barrios pobres de Soweto y Johanesburgo donde tiempo atrás, masacraron a miles y miles de pobladores negros; o lo más seguro en sus mismos hoteles construidos a imagen y semejanza del modo de vivir gringo, por la mano de obra barata de los sudafricanos, donde ellos mismos pagarán y se darán el vuelto.

Hoy 09 de julio del 2010, nada más por internet en google, 4.980.000 informaciones, únicamente sobre la final del 11 de julio, sin todavía haber sucedido. El asesinato de Benjamín Moloise, poeta y carpintero sudafricano, ejecutado por el gobierno del apartheid, después de tantos años de su muerte, no llega ni siquiera a 167 resultados de información, en google.

El mundial de fútbol ocupará entonces el epicentro mediático internacional, estimulado por trasnacionales intereses, derechos de televisión millonarios al por mayor, ganancias inimaginables para las marcas todopoderosas. Beneficios indecentes para los primeros en llegar a la meta, a la luz de la pobreza que circunda los estadios en el mayor circo planetario que jamás haya existido y que de aquí pasará a su lugar natural, Brasil donde será el próximo carnaval futbolístico más ambiciosos que haya producido ingenio alguno, a fin de producir felicidad empaquetada a los más de 5000 millones de habitantes de este comido mundo.

Economía y pobreza
Sudáfrica, de 43 millones de habitantes, país anfitrión de este espectáculo multimillonario, siempre ha sido codiciado por sus minas, pero a su pesar sigue siendo inmensamente pobre, ya que la alta cifra de pobreza, vive con menos de un euro al día. Un país pobremente rico que para 1966 ostentaba ser el primer productor mundial de oro, segundo mayor productor mundial de diamantes, cromo y amianto. País de las mayores reservas mundiales de uranio y enormes yacimientos de hierro, carbón, cobre, caliza y manganeso. ¿Dónde fueron a parar?, preguntémosle a los ee.uu y a los ingleses, fundamentalmente.
El ingreso económico de Sudáfrica para el año 2005 era de unos 65.910 millones de dólares y sus gastos por el orden de 70.620 millones de dólares. Para la misma fecha la población estaba polarizada en pobreza, con un estimado de 50%. El porcentaje de ingreso por hogar: el 10% más pobre: 1,1%. El 10% más rico: 45,9%.
Pese a la conquista de derechos civiles, miles de negros sudafricanos, insertos ahora en un neoliberalismo salvaje, se sienten tan marginados como en la época del apartheid. La diferencia es que ahora los nuevos métodos, terminan siendo amados. Según el New York Times, el desempleo en Sudáfrica alcanza nada menos que al 40% de la población, el 60% de la cual no ha trabajado nunca. Otros estudiosos de Sudáfrica dicen que el 50% es la mano de obra desempleada. El desempleo afecta oficialmente al 51% de los jóvenes sudafricanos. Pero la cifra es en realidad mucho más elevada, entre la población negra. Tal vez por eso la Nokia ha escogido irónicamente esta publicidad, señalando el símbolo de la fuerza de trabajo: ¡Vive el fútbol en tu mano, descarga aquí tu Nokia Gol!.
Suprimido el Apartheid, a costa de mucha sangre y lucha en 1994, el impacto colonial heredado no ha sido superado por la principal potencia económica de ese continente. África del Sur es una de los diez paísés del mundo con mayor desigualdad social. El 20% de las familias más ricas concentran el 62% de los ingresos, en tanto que el 40% más pobre alcanza un miserable 10% Uno de cada dos jóvenes esta excluido del proceso productivo. Número que aumenta entre la juventud negra, de los cuales 70% de ellos no tiene acceso al trabajo al concluir la escuela. Desde 1990 la esperanza de vida media, bajó de 62 a 51 años.
Paradoja mayor, mientras Sudáfrica mantiene una altísima tasa de desempleo, decenas de miles de reproducciones de "Zukumi", la mascota del mundial, están siendo fabricadas por "Shanghai Fashion Plastic Products and Gifts" (Sfppg), empresa radicada en China que, según La Unión Sindical Sudafricana (Cosatu), paga a sus empleados tres dólares por cada jornada de trabajo de trece horas, con la anuencia de la FIFA.
El cinismo de los analistas neoliberales dicen que no se explican todo esto, dado que Sudáfrica tiene una economía de ingresos medios, una economía emergente con importantes fuentes de recursos naturales, que cuenta con sectores de transporte, energía, telecomunicaciones, legales y financieros bien desarrollados, y también con una bolsa de valores al estilo New York, que se sitúa entre las primeras del mundo (la 1ª de África) y unas modernas infraestructuras con las que se obtiene una eficiente red de productos hacia los principales centros urbanos, incluso la economía sudafricana acapara el 25% del Producto Interno Bruto africano. No obstante, diríamos nosotros, que la explotación no ha sido suficiente para tener un crecimiento económico tal, que permita acabar con la alta tasa de cesantes, sobre todo porque todavía se padece ciertos problemas heredados de la etapa de la segregación: pobreza y falta de poder económico entre los grupos en desventaja. Que perlita.
No es que no haya conocimiento del pueblo de Sudáfrica sobre su situación sino que las agencias trasnacionales de la información ocultan el sentimiento del pueblo sudafricano. Puesto que las organizaciones sociales sudafricanas subieron en las últimas horas el tono de la denuncia. Acusan a las autoridades de expulsar a miles de “sin techo” hacia zonas periféricas alejadas de la vista de los turistas, de los hinchas.
Organizaciones del sector en este momento siguen denunciando las restricciones impuestas para el trabajo informativo y las condiciones para la acreditación de sus miembros. En particular, el inciso que estipula que la actividad periodística “no debe atacar la reputación de la FIFA”.
La presión internacional y la movilización social interna produjeron frutos parciales. El caso de los obresos que construyeron los estadios fue sifnificativo. Lograron pasar de los 2.500 *Rands* por mes a 3.000 *Rands* (en torno a los 460 dólares estadounidenses). Sin embargo, todavía menor a los 700 dólares exigidos como salario mínimo.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) convocó el jueves 10 de junio a su campaña “Ir derecho hacia el arco” para eliminar las peores formas de trabajo infantil hasta 2016. Al tiempo que crece la excitación planetaria por el Campeonato Mundial de Fútbol, señala la OIT, “215 millones de niño en todo el mundo deben trabajar para sobrevivir. Para ellos, la educación y el juego son un lujo”
Un apartheid más sofisticado pues no evidencia su injusticia. A tal atrocidad se le suma ahora a Sudáfrica, herida por el círculo de miseria, instalado por cientos de años de esclavismo, colonialismo y violación usurera, de llevar la plaga globalizada del consumismo masico y la transculturización televisada, capaz de devorar e ingerir sus exquisitas comidas frente a los que padecen una densa hambre de justicia histórica.

Este panorama no hace alentador el carisma de una nación que hoy efimeramente hospeda a esos indiferentes 450.000 turistas de todo el mundo, indiferentes sobre todo a la calamidad social y al incierto destino del pueblo Sudafricano.


¿Para qué un mundial?
Como verán el objetivo del Mundial de Fútbol 2010 no se hace entonces a objeto de recabar fondos para resolver problemas graves del país y del pueblo donde se realiza. Por lo menos este mundial hizo caso omiso a la campaña o política urgente de inversión para controlar y prevenir el mayor número de contagiados del virus VIH en el mundo, unas 5,7 millones de personas, según la Organización Mundial de la Salud, que representa más del 20% de la población de Sudáfrica. Ellos no son el espetáculo, pero a lo mejor sí sus fanáticos. Y quién cuida a quién o qué importa, 5,7 millones con sida y 450 mil turistas en el mismo escenario. La prostitución, aunque no es legal, es bastante en todo el territorio Sudafricano, a lo que podría atribuirse el gran contagio de Sida en la región. Se estima que en Sudáfrica mueren 1.000 personas de Sida al día. Según algunas teorías fue un éxito la siembra experimental de este virus en África.

Que por demás el mayor evento deportivo del mundo también incentiva el record de fanáticos sexuales, donde miles de individuos atraídos por el mercado de la prostitucion, también han aterrizado en las principales ciudades de esa región en busca de una jugosa clientela. En este momento nada más en la ciudad de Johannesburgo un aproximado de 1000 mujeres y unos cercanos 700 hombres venden sus cuerpos sin estar sujetos a un ferreo control del sida, menos a una campaña riguroza, como la del crack de la FIFA, el antidoping.

Todo es una manera distinta de alienar con alegría visual y de colonizar a patadas, con colores vistosos, el recuerdo de la hinchada negra sudafricana, que casi en 50 años fue vejada y sometida por el régimen oprobioso del Apartheid, mientras le extraían la sangre de sus riquezas naturales, con el consentimiento, la participación y la rentabilidad de y para los norteamericanos e ingleses, entre otros.

Terminan siendo los mismos actores con equivalentes métodos. Sabrá Ud., cuántas decisiones políticas contra los movimientos sociales en el mundo, avanzan mientras disfrutamos el pan y circo de la mayor trasnacional del deporte en el mundo.

Las Cifras
El espectáculo deportivo más importante del mundo también es el más oneroso. ¿Ud sabe cuánto cuesta el Mundial Sudáfrica 2010? La consultora Deloitte & Touche, afirmó poco tiempo atrás que “solamente 25 países producen anualmente un Producto Interno Bruto mayor que la industria del fútbol en su conjunto”, que mueve en el mundo al año, alrededor de 500.000 millones de dólares. El costo para el actual mundial de fútbol es de 475 millones de dólares, y se estima que sus beneficios sean de 541 millones, esperando un excedente de 66 millones de dólares en un mes, sin incluir los márgenes de ganancias incuantificables de las industrias colaterales. Empresas como Adidas, Nike y Puma que invierten millones de dólares en este mes, pero que por publicidad triplican sus ventas. El mismo que los medios de comunicación que ganan exhorbitante tajadas con la fiesta económica del mundial, ejemplo DirecTV, que trasmitirá los 64 partidos en vivo en todo el mundo. Y ni nombremos a las agencias de viajes y las líneas aéreas, que desde cualquier país ofertan paquetes para ir a Sudáfrica con entradas incluidas, sin meter las quinelas.

De esos beneficios, la FIFA distribuirá 420 millones de dólares como premios entre todos los equipos que participan en la producción del espectáculo; 30 serán para el ganador del mundial, 20 millones para el segundo, y los semifinalistas se repartirán otros 20. Unos 18 millones de dólares serán divididos entre los que jueguen los cuartos, y del mismo modo para los que jueguen los octavos se entregarán 9 millones y 8 serán repartidos entre los que disputen la fase de grupos. Igualmente la FIFA entregará un millón de dólares a cada una de las asociaciones participantes por la prestación de los equipos. Además se repartirán 40 millones de dólares entre los clubes cuyos jugadores estén entre las selecciones que compiten por su contribución a la puesta en escena. No obstante hay que tener en cuenta que estos buenos señores que participan en esta gran celebración han invertido mucho en sus selecciones y hay que ayudarlos para que no vean mermados sus negocios. Por ejemplo España que debería ganar el Mundial dado que tiene la nómina más costosa, 303 millones de euros. Seguramente que con este dinero se le daría empleo con un salario medianamente justo, a unos 2.000.000 de africanos. Argentina cuya nómina alcanza 293 millones de euros puesto que el sólo pase de Messi cuesta 140 millones, sería un dinero con el que se fabricarían, autogestionariamente, unas 20.000 viviendas a 20.000 familias sudafricanas. Y pare de sufrir. Mientras tanto, Sudáfrica, el anfitrión, tiene una nómina de 35 millones de euros, cómo va ser. Si jugáramos a ser humanos, no tendría porque haber sida ni desempleo ni explotación del hombre por el hombre en Sudáfrica. Y esta fiesta sería para celebrar la verdadera alegría que tarda en llegar al pueblo sudafricano, ciertamente hasta que ellos mismos logren construir su propia liberación, al igual como se quitaron de sus penurias el Apartheid.
El 18 de julio, 7 días después de la final, también se debería estar celebrando el cumpleaños de Nelson Mandela, quien una vez dijo: “He dedicado toda mi vida a esta lucha del pueblo africano. He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. He alimentado el ideal de una sociedad libre y democrática en la cual todas las personas vivan juntas en armonía y con iguales posibilidades. Es un ideal por el cual espero vivir. Pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy dispuesto a morir. La lucha es mi vida”. Ya para esa fecha se sabrá las toneladas de basura que quedaron en Sudáfrica, citemos alienación, enfermedades, impotencia, transculturización y más desempleo. Probablemente, no cabrán en los siete estadios que costaron a sudafrica 2.600 millones de dólares, que si se hubiesen invertido en producción social habría bajado por lo menos 5 puntos de la tasa de desempleo. Estadios que a lo mejor quedarán para albergar luego los viejos circos, con sus elefantes robados de Sudáfrica tiempo atrás y que llevarán los saltimbanquis a continuar extrayendo la poca risa sería que le queda a los niños, de esos harto y atracados lugares hermanos. Mientras que los 32 equipos al que se le prestaron los estadios se llevarán unos mínimos 450 millones de dólares.
Aporte de la NASA

Al margen de esta injusticia, la NASA sigue quebrándose la cabeza sobre las conclusiones encontradas por sus expertos en aerodinámica, que analizaron el balón, el Jabulani de Sudáfrica 2010, las cuales dicen que al ser golpeado el balón a más de 72 kilómetros por hora (Un tiro de fuerza media o superior), el Jabulani es impredecible, el efecto es “aleatorio y caótico”.

Los Sentimientos
Dolerá a Brasil el autogol y la estúpida expulsión de Melo pero no como el sufrimiento histórico del pueblo de Sudáfrica. Dolerá el 3 a 2 contra Uruguay pero nunca como los muertos de la masacre de Soweto y Sharpeville, ni la ejecución del poeta que entregó su sola y única vida solitaria en nombre de aquellos ideales por los que luchó el Congreso Nacional Africano . Dolerá a Argentina el cuatro a cero ante Alemania pero no como el infierno que vivieron los millones de esclavos traídos de Africa para la venta en América, aun no redimidos. En verdad, no valía la pena Maradona desnudarse, por haber ganado el mundial de fútbol, sino para que se te volviera a ver de nuevo el che que te vistieron.

Finalmente, para que nos vamos a quejar por no tener ningún país de Suramérica en la final, si metimos a Juanes y Shakira en sustitución de los cultores africanos, a quienes le sacaron tarjeta roja. Y además, cerraremos igualmente con Shakira en la final, cantando el guaca guaca.
Inevitablemente nos veremos allí, frente al “cara de vidrio”, observando y sufriendo cada detalle, requeteconvenciéndonos de cómo Europa siempre ha sido mejor que Suramérica, sobre todo en lo que nunca ha sido nuestra cultura, vender hasta el alma de la gente y de los pueblos. Salud. Ah, iré a España, nuestro mejor y más antiguo colonizador, el de la masacre más garnde de la historia de la humanidad.

Carlos Angulo.
09-07-2010

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